lunes, 20 de febrero de 2017

jueves, 22 de diciembre de 2016

Bioinitiative: desconfianza por la composición del grupo de trabajo del proyecto internacional CEM de la OMS


Monográfico de la OMS sobre radiación de radiofrecuencias e ICNIRP

Se está produciendo una creciente preocupación internacional por la representación parcial de personas en la preparación del monográfico de la OMS sobre radiación de radiofrecuencias. Debatido anteriormente, el grupo está dominado por miembros de ICNIRP. De hecho, el Comité Ético del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, concluyó ya en 2008 que ser miembro de ICNIRP puede ser un conflicto de interés que debería ser señalado en publicaciones científicas (Diario del Instituto Karolinska número 3753-2008-609). 

Carta de no confianza del Grupo Bioinitiative
Una carta reciente a la OMS escrita por miembros del Grupo de Trabajo Bioinitiative describe al desequilibrado grupo a favor de la tesis del "no-riesgo" que prepara el documento en la OMS.

Del blog de Lennart Hardell

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WHO Monograph on Radiofrequency Radiation and ICNIRP

There is growing international concern on the biased representation of persons in the preparation of the WHO Monograph on Radiofrequency Radiation. As discussed earlier the group is dominated by members of ICNIRP. In fact the Ethical Board at the Karolinska Institute in Stockholm, Sweden concluded already in 2008 that being a member of ICNIRP may be a conflict of interest that should be stated in scientific publications (Karolinska Institute Diary Number 3753-2008-609).
A recent letter to WHO written by members of the BioInitiative Working Group describes the unbalanced ‘no-risk’ group at WHO preparing the document.

martes, 13 de diciembre de 2016

Implicaciones para la salud de la exposición a largo plazo a la contaminación electromagnética

Por doquier leemos y escuchamos una y otra vez el mismo mantra oficial: no existen evidencias, los estudios no son concluyentes, hace falta más investigación. Por otro lado, los científicos independientes lo niegan igualmente una y otra vez, alertando a la ciudadanía y a las autoridades de que el asunto relativo a la contaminación electromagnética es un problema público sanitario-ambiental de primer orden y que requiere tratarlo con urgencia. Hace apenas un año, más de 220 científicos de todo el mundo elevaron un llamamiento a la ONU y a la OMS alertando sobre el asunto, describiendo el problema de alcance planetario y ofreciéndose a colaborar con las instituciones en la toma de medidas adecuadas, principalmente, en la reelaboración de unos niveles de radiación adecuados, en el reconocimiento de las personas ya afectadas por este ubicuo contaminante y en la protección de los niños.

Véase: Llamamiento científico
Véase: Niveles de radiación: ICNIRP-RNCNIRP
Véase: ¿Por qué el Este está más concienciado sobre la contaminación electromagnética que el Oeste?
Véase: Proteger a los niños de CEMRNCNIRP: regulación del WIFI y niños y radiación: hechos y mitos.

Una de las grandes noticias de este año que ya acaba ha sido la publicación de un macroestudio desarrollado por el National Toxicology Programm de EEUU (25M$), el cual encontró riesgo de cáncer en animales por exposición a la radiación de teléfonos móviles. Véase: noticia.

El estudio de revisión que ahora conocemos no hace sino abundar en lo que, tanto por literatura anterior, como por la presente, conocemos suficientemente: la contaminación electromagnética supone riesgos sanitarios graves para la salud de las personas y del medio ambiente. El texto que presentamos pone sobre la mesa los resultados hallados por casi 900 artículos de investigación rusa, históricamente a la cabeza de este campo de estudio, desarrollados entre los años 1960 y 1997. ¿Hasta cuándo se van a negar las evidencias?

Entre los editores generales de este estudio se encuentra dos científicos españoles: Alfonso Balmori y Claudio Gómez- Perreta.


"Los hallazgos de la revisión de Hecht -que desaparecieron en los archivos del gobierno tan pronto como fueron presentados y que ahora estamos poniendo a disposición del público en este folleto en su forma más completa hasta la fecha- se basan en la evaluación de 878 estudios rusos realizados entre 1960 y 1997. Fingir que no existe conexión entre la tecnología de microondas del pasado y las de hoy es querer enterrar la cabeza en la arena. Esta táctica está bien ilustrada por las actuales política en relación a las víctimas de los radares y el creciente grupo de personas con electrohipersensibilidad."

"The review findings by Hecht—which disappeared into the government archives as soon as they had been submitted and which we are now making available to the public in this brochure in its most comprehensive form to date—are based on the assessment of 878 Russian studies between 1960 and 1997. To pretend as if there were no connection between microwave technologies from the past and those from today is like burying one's head in the sand. This tactic is well illustrated by the current politics regarding radar victims and the increasing group of persons with electromagnetic hypersensitivity."

FUENTE: KOMPETENZINITIATIVE

jueves, 1 de diciembre de 2016

La Comisión Europea a por el 5G ambientalmente desregularizado


"Tenemos que estar conectados. Nuestra economía lo necesita. La gente lo necesita. Y tenemos que invertir en esa conectividad ahora mismo." M. Junker (Presidente de la Comisión Europea).





Cumpliendo con su estrategia de Mercado Único Digital, la Comisión Europea aprobó el pasado 14 de Septiembre un conjunto de iniciativas y propuestas legislativas (que suponen una modificaciones de los reglamentos 1316/2013 y 283/2014) para "situar a la UE en la vanguardia de la conectividad a Internet" y que incluyen:
  • Un nuevo reglamento para los proveedores de acceso a Internet y servicios de comunicación - el Código Europeo de Comunicaciones Electrónicas
  • Objetivos comunes de la UE en materia de banda ancha para 2025
  • Un plan para fomentar el liderazgo industrial europeo en la tecnología inalámbrica de 5ª generación (5G): El Plan de acción 5G propone un marco comunitario para que los Estados miembros y los sectores industriales cooperen en el desarrollo y la introducción de tecnologías inalámbricas 5G en la Unión Europea con el fin de estimular las inversiones necesarias.
  • Un plan de apoyo a las autoridades públicas que quieran ofrecer acceso Wi-Fi gratuito a sus ciudadanos
Se puede consultar el desarrollo de estos cuatro puntos AQUÍ.

Ni una palabra sobre salud pública, ni una palabra sobre medio ambiente.

Este paquete de medidas es elevado ahora al Parlamento y al Consejo Europeos para su posible aprobación. El problema es que lo que el Parlamento Europeo recibirá para llevar a debate son las modificaciones al reglamento. Debatirán acerca de: el Código Europeo de Comunicaciones Electrónicas, que no menciona al 5G. El Plan sobre la implantación del 5G va como anexo a ese paquete y no será debatido. De manera que, si se aprueban las modificaciones al reglamento, se aprobará el plan de implantación del 5G. (adjunto al final).

La Plataforma Estatal Contra la Contaminación Electromagnética (PECCEM-España) ha enviado a la Comisión las siguientes observaciones en relación a este conjunto de medidas aprobadas por la Comisión que, fundamentalmente:
  1. Son contrarias a los artículos 4, 168, 169 y 191 del Tratado de Funcionamiento de la UE (TFUE).
  2. Ignoran las numerosas alertas científicas tempranas sobre los riesgos de los CEM de radiofrecuencias (RF) y de baja y extremadamente baja frecuencia -no cabiendo siquiera esperar a los resultados de un estudio actualmente en desarrollo sobre el efecto de los CEM de telefonía-wifi (RF) en la infancia, el Mobi-kids.
  3. Ignoran las recomendaciones de protección emitidas por el Parlamento Europeo, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa e instituciones asesoras europeas, entrando en contradicción con la Directiva 2003/4/CE relativa al acceso del público a la información mediambiental.
  4. Vulnera Convenciones Internacionales suscritas por la UE (DDHH, Discapacidad, Carta de los Derechos Fundamentales, Aarhus, Derechos del Niño). 
  5. La conectividad a Internet debe atender al Principio de Precaución de la TFU a través de tecnologías y técnicas biocompativles y sostenibles desde un punto de vista ambiental y de la salud humana, empezando por la implantación de una red europea de cable coaxial/ fibra óptica. (Véase una exposición detallada de las alegaciones en los documentos adjuntos).

Los compañeros de Portugal, sumaron a las observaciones de PECCEM otras dos:

  • 6. El actual desarrollo de la implantación tecnológica incrementará la exposición humana a un rango más amplio de frecuencias, que ya excede en millones-trillones de veces la exposición natural a estas frecuencias no ionizantes.

  • 7. La licencia de 25 años, propuesta en la: COM(2016) 587 final, dejará la salud futura de los ciudadanos a merced de los lobbies de la industria de las Telecomunicaciones. La finalidad de un cuerpo regulatorio (como el que la Comisión modifica con este conjunto de medidas) es prevenir que esto suceda. 
A continuación, adjuntamos:
1. La nota de prensa de la Comisión
2. Las observaciones de PECCEM
3. Las observaciones realizadas por los compañeros de EM-Radiation Research Trust y PHIRE (Physicians' Health Initiative for Radiation and Environment) del Reino Unido en donde se expone un listado de los daños para la salud asociados a este tipo de radiaciones ambientales contenidos en la literatura científica.
4. El documento de comunicación que la Comisión eleva al Parlamento y al Consejo Europeos acerca del Plan de Acción de implantación del 5G.








Estos son los comentarios enviados a la Comisión por los colectivos del Reino Unido: EM Radiation Research Trust y PHIRE (Physicians Healthe Initiative for Radiation and Environment).



lunes, 28 de noviembre de 2016

Pequeña teoría del smartphone. Jorge Riechmann

Jorge Riechmann (Profesor de Filosofía Moral en la Universidad Autónoma de Madrid, es traductor literario, poeta y ensayista), ha publicado recientemente el libro ¿Derrotó el smartphone al ecologismo? Para una crítica del mesianismo tecnológico -que estoy deseando leer. La contraportada del texto nos ofrece ya un jugoso párrafo de presentación:

"Nos resulta más fácil aceptar el fin del mundo que el final del smartphone. Y es que como proclaman los gurús de Silicon Valley, la promesa redentora de una tecnología sin fisuras nos permitirá solucionar “todos los problemas del mundo”. El mesianismo tecnológico es la modalidad predominante que adopta hoy la ideología del progreso, sostenida en la ilusión de que la tecnociencia nos permitirá rehacer el mundo a nuestra imagen y semejanza. Las fuerzas de esta tecnolatría, como nos recuerda Jorge Riechmann, sueñan hoy con la velocidad de escape: cada vez más lejos y cada vez más rápido es la divisa de los cambios tecnológicos para escapar de los límites biofísicos y de la condición humana, banalizando los procesos de destrucción en curso. Estas desmesuradas ilusiones de sobrepotencia humana, magnificadas por los poderes de la razón, la tecnología y la ciencia, es lo que puede llamarse prometeísmo. Y este puede reconocerse en los experimentos de ingeniería social del nazismo y el comunismo como en la nueva eugenesia científica promovida por el “transhumanismo” y su búsqueda de la Superinteligencia, Superlongevidad y Superbienestar de nuestra especie. Este ensayo sostiene que tenemos que resisis frente a esas ilusiones nihilistas y someter a crítica nuestra propia razón utópica, reconstruyendo y construyendo para ello una racionalidad ecológica. Y ecologismo quiere decir, esencialmente, asunción de los límites."

Mientras llega el texto, nos quedamos con unos apuntes personales sobre el smartphone, esbozados en su blog tratarde.org, en los que el futuro título de este libro aparece como aformismo: pequeña teoría del smartphone.

Entrevista a Jorge Riechamnn con motivo de la publicación de este libro en el programa radiofónico: El Planeta de los Libros (pincha aquí). 


Pequeña teoría del smartphone[1]


1

Los problemas sociopolíticos se redefinen como cuestiones personales para condenar a la impotencia a los individuos aislados. Estamos dentro de un orden político-económico que organiza la competencia sin fin abajo, para preservar el dominio oligárquico (plutocrático) arriba… Y el internet distribuido –¡cada cual con su smartphone en las manos, cada cual, en realidad, en manos de su smartphone!— asegura mecanismos incomparablemente poderosos de disciplinamiento y control… que subjetivamente son vividos por la inmensa mayoría como un entorno de libertad.



2

“¿Cuántas cuentas de correo caben en tu mano?”, interroga la publicidad de uno de esos smartphones de cuya imprescindibilidad tratan de convencernos. Pero cualquier persona con dos dedos de frente, tras breve meditación, verá que un par de cuentas de correo pueden ser una ayuda, diez cuentas supondrán un engorro casi inmanejable, y cien cuentas una pesadilla a la que no querríamos ser condenados… Allí donde la lógica de maximización nos pierde, la lógica de suficiencia se ajusta a las medidas de lo humano. Se ajustaría, si quisiéramos esa otra forma de vivir, amar, prosperar.


No maximizar. (Ojo con el perfeccionismo, que siempre se venga.) Nunca tratar de maximizar.



3

Nada de intentar mantener el ritmo de las máquinas: es una trampa. Todo nos empuja a ello desde hace dos siglos, y es una trampa –no porque la máquina de vapor de Newcomen y Watt haya sido sustituida por el iPhone deja de ser una trampa.



4

Decía Einstein en un discurso en 1918: “Creo con Schopenhauer que uno de los motivos más fuertes que conducen al ser humano al arte y a la ciencia es la huida de la vida cotidiana, con su rudeza dolorosa y su desesperada monotonía; y de los brazos de los propios deseos siempre cambiantes. (…) Una naturaleza bien equilibrada ansía huir de la vida personal para adentrarse en el mundo de la percepción y los pensamientos objetivos”.[2] Casi un siglo después, vemos que la huida de la vida cotidiana en lo que tiene de ruda y monótona ha sido inmensamente facilitada por el aparatín milagroso que todo el mundo tiene ya en el bolsillo. ¡Alabadas sean las TIC! Eso sí, ningún auxilio nos proporcionan estos nuevos teléfonos móviles contra el otro gran motivo de desasosiego que menciona el gran físico judío alemán: el caos de los deseos siempre cambiantes se ve más bien alimentado por el flujo incesante de datos.



No sabemos soportar la soledad y el aburrimiento: es el problema de la “habitación de Pascal” sobre el que ya hace tiempo llamé la atención… (Jorge Riechmann, La habitación de Pascal, Catarata, Madrid 2009). Creo que esa incapacidad es la razón de fondo que explica cómo el smartphone se ha convertido en el miembro más imprescindible del cuerpo humano, tan poco tiempo después de comenzar a comercializarse. Y así, para preservar el internet móvil mercantilizado que nos promete constante distracción y compañía, así, para salvar ese perverso orden de prioridades, devastaremos la biosfera y destruiremos el mundo humano.



5

Como nos resulta (parafraseando a Frederic Jameson) más fácil imaginarnos el final del mundo que el final del smartphone, la devastación de la biosfera –y con ella la autoaniquilación del ser humano— va a proseguir hasta sus últimas consecuencias (o quizá –si hay mucha suerte— sólo hasta las penúltimas…). No es una fatalidad –depende de lo que hagamos y dejemos de hacer, y somos animales con libre albedrío—, pero es lo que desgraciadamente va a suceder. Me impresionó el punto de vista sobre internet y la cultura humana del ecólogo de la Universidad de Florida Mark T. Brown.



6

Hay formas de colapso ecológico-social que parecen mejores que algunas trayectorias de –cierta– sostenibilidad. Si uno piensa, como decía el profesor Mark T. Brown en Valencia el pasado mes de octubre,[3] que internet es lo más valioso que ha creado el ser humano, entonces estará dispuesto a construir centrales nucleares para que la World Wide Web pueda seguir activa en un mundo de recursos escasos (nuestro mundo en el Siglo de la Gran Prueba). Parece difícil concebir una sociedad en esas condiciones que no esté fuertemente militarizada… En fin, ¡un futuro fuertemente distópico! Algunas formas de colapso, si discurrieran sin demasiada violencia, resultarían claramente preferibles.



7

La tecnociencia sigue alimentando su sueño de dejar atrás la biosfera y la condición humana (deseo de ser alienígena –tan potente en el alma del ser humano, como sabemos desde Platón y los gnósticos –hoy actualizados en la Fundación Mars One, que se propone organizar la primera expedición a Marte, o por Ray Kurzweil con su fe en la Singularidad). El capitalismo sigue también nutriendo su fantasía de beneficios infinitos gracias al crecimiento económico ilimitado (a pesar de desplegarse en un planeta finito dotado de recursos naturales limitados). Y la alianza entre capitalismo y tecnociencia se estrecha, en perjuicio del ser humano (de todos los seres vivos): asistimos con entusiasmo a la universalización delsmartphone (y pronto de las googleglasses), a pesar de que se trata del sistema de control social más denso y profundo que jamás se pudo soñar… El resultado, perfectamente previsible, son sociedades destruidas en ecosistemas devastados: un ecocidio acompañado de genocidio, preprogramado para la segunda mitad del siglo XXI, y en cuyos inicios ya estamos.



8

En una entrevista en eldiario.es, en diciembre de 2014, se preguntó a Yayo Herrero: “¿Se puede construir un discurso mayoritario con esta base [ecologista]?” Y la ex coordinadora confederal de Ecologistas en Acción contestaba: “Estoy convencida de que sí”.[4]



Florent Marcellesi tenía más dudas: “A mí me gustaría tener tanta convicción en nuestra capacidad de ser mayoritarios pero, la verdad, necesito algo más, tanto teórico como empírico, para creérmelo”, escribía en un correo electrónico. “¿Es posible conectar de forma masiva el imaginario ecologista con el imaginario colectivo real-actual? O ¿quizás nuestro objetivo ya no es cambiar a las masas sino prepararnos desde comunidades pequeñas al colapso o a los puntos de inflexión que sin duda aparecerán en los años venideros?”[5]



Probablemente las dudas del co-diputado verde en el Parlamento Europeo manifiestan una apreciación más realista de la situación… Ecologismo quiere decir, esencialmente, asunción de límites. Asumir los límites del cuerpo; los de la condición humana; los de la socialidad; los de la libertad y la capacidad de acción; los de la facultad de control; los de la técnica; los de los recursos naturales; los de los ecosistemas; los de la biosfera terrestre… (En este sentido, me diréis, no resulta tan diferente de las antiguas tradiciones sapienciales, y tenéis razón: el ecologismo presupone, y desarrolla, una ecosofía.) Pero, en la actualidad, cada vez que el ecologismo nos susurra al oído esas desagradables verdades, cada vez que nos dice “recuerda que eres mortal”, la “lección de cosas” encarnada (maquinizada) en elsmartphone que tenemos en ese momento entre las manos nos incita: “No hagas caso a esos cenizos. Tu máxima será NO LIMITS.” Hoy, la cultura dominante se halla a un paso de proponer el encierro de los pesimistas en campos de concentración…[6]



9

El obstáculo mayor –y es imponente— para que un discurso ecologista pudiera ganar mayorías es la generalizada tecnolatría que fomenta la cultura dominante. La encuesta “Perspectivas de futuro de la sociedad”, realizada en diciembre de 2013 (a una muestra de 1.200 españoles y españolas mayores de 18 años), mostró que el 92% creía probable que, en los próximos veinte o treinta años, haya de reducirse drásticamente el uso de combustibles fósiles, ya sea por agotamiento de los recursos o para evitar un cambio climático catastrófico. Pero de esa gente, sólo el 23’8% cree que habrá escasez de energía y crisis económica (es decir, apenas una de cada cinco personas del total). El resto confía en que las energías renovables, o las energías renovables más la energía nuclear, o las energías renovables más la energía nuclear más nuevos inventos que no se sabe cuáles son, pero que sin duda estarán ahí a tiempo para evitar la escasez de energía, permitirán continuar con elbusiness as usual.[7]



Ésa es la fe ciega en la tecnología que está velando los ojos de la mayoría social; y se trata de una fe irracional (como cualquier persona versada, en este caso, en asuntos de energía puede atestiguar), pero sumamente poderosa. A mí esto me recuerda la situación en la Alemania de Hitler, al final de la guerra… Se estaba perdiendo en todos los frentes, pero la victoria final estaba asegurada, porque ¿quién podía dudar que los científicos arios estaban desarrollando armas secretas de todas clases, que iban a invertir la situación transformando la derrota en victoria?



A fin de cuentas, quizá mañana terminemos de ver que el smartphone derrotó al movimiento ecologista.[8]



10

Donde nos haría falta la revolución cultural de la sustentabilidad (véase por ejemplo el sintético planteamiento de Ricardo Almenar en El fin de la expansión), lo que tenemos es Candy Crush en cada pantalla retroiluminada: el Brave New World de la tecnociencia.



Nos resulta más fácil aceptar el fin del mundo que el fin del smartphone. Quizá porque nadie puede ya concebir un mundo sin este chisme, la disyuntiva entre socialismo o barbarie no admite ya resolución más que a favor del segundo término.



Fantasean con un mundo de ingenieros informáticos, actrices, banqueros, blogueras, trendsetters, diseñadoras y sobre todo turistas, muchos cientos de millones de turistas… Y lo que tendremos en vez de eso es un mundo de campesinos diezmados y paupérrimos.



En medio del derrumbe, y de la violencia indecible que aparejará, el ejecutivo bancario mirará su inerte smartphone de última generación y lamentará amargamente no haber aprendido a plantar patatas.


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[1] Una primera versión de este texto se publicó en la sección “En sus propias palabras” de Ínsula 819, marzo de 2015, p. 39-40

[2] Discurso pronunciado durante la fiesta del sexagésimo cumpleaños de Max Planck, en abril de 1918; ahora enAlbert Einstein: el libro definitivo de citas, Plataforma Editorial, Barcelona 2014

[3] Brown dirige el Center for Environmental Policy de la Universidad de Florida, y es uno de los más distinguidos expertos mundiales en el análisis de sistemas en términos emergéticos, sí, “emergéticos” con eme, adjetivo procedente del sustantivo emergy: véase por ejemplo http://www.cep.ees.ufl.edu/emergy/resources/presentations.shtml

[4] Seguía argumentando: “En los últimos años hemos ido [las y los ecologistas] a todo tipo de espacios, desde foros cristianos de base a sindicatos. Y cuando tienes tiempo para poner estas cosas encima de la mesa la gente lo entiende. Es perfectamente capaz de entenderlo. Si algo tienen los planteamientos de la economía ecologista y feminista es que son tan cercanos y tienen tanto que ver que son más fáciles de entender que cuando pretendemos que la mayoría entienda qué es la prima de riesgo o la Bolsa.” Yayo Herrero, “La confluencia se alcanzará; lo contrario rompería con la lógica de Podemos”, entrevista en eldiario.es, 13 de diciembre de 2014. Puede consultarse en http://www.eldiario.es/politica/Yayo-Herrero-confluencia-impulsado-Podemos_0_334217225.html

[5] Comunicación personal, 13 de diciembre de 2014. En el mismo intercambio, Mª Eugenia Rodríguez Palop apuntaba: “Creo que la vía más apropiada para conectar con la gente es la de subrayar la vinculación de la ecología con la violación de los derechos humanos (correctamente reformulados, porque si no, no se entiende) y la necesidad de rescatar el bien común de las pretensiones depredadoras del sistema económico-político al uso. El esfuerzo debería ser el de denunciar simultáneamente las cuestiones ecológicas y las sociales…algo que se nos ha resistido, en parte, porque, en ocasiones, se ha practicado el autismo tanto entre ecologistas como entre activistas por los derechos humanos. Con el asunto del cambio climático, por ejemplo, no me parece que se haya logrado denunciar ambas cosas, como no se logra, habitualmente, con el tema de la gestión del agua (excepto en algunas regiones del planeta – justicia ambiental) o con la contaminación…Imagino que hay, además, otras vías, pero me parece que establecer CLARAMENTE la relación que hay entre la crisis ecológica y la vulneración de derechos civiles, políticos y sociales (y no solo de derechos sociales), es un camino interesante.”

[6] Desde la gran prensa se recomienda “evitar el contacto con las personas pesimistas y desmotivadoras, ya que esta clase de dinámicas mentales son altamente contagiosas”. Francesc Miralles, “Lo peor que puede pasar”, El País Semanal, 30 de noviembre de 2014, p. 22.

[7] Mercedes Martínez Iglesias, “No tan ricos, pero aún muy consumistas”, ponencia en el Simposio internacional “¿Mejor con menos? Decrecimiento, austeridad y bienestar”, 6, 7 y 8 de octubre de 2014, Facultat de Ciències Socials de la Universitat de Valencia.

[8] En cuanto a las ilusiones sobre la “desmaterialización” que traerían consigo las TIC, véase el dossier La huella del consumismo tecnológico preparado por José Bellver, Daniel López Marijuán, Fernando Cembranos y Juan José Castillo (FUHEM, diciembre de 2013; disponible en (https://www.fuhem.es/media/cdv/file/biblioteca/Dossier/Dossier_La-huella-del-consumismo-tecnologico.pdf )

Un ejemplo, donde se compara la lectura de prensa en papel y en pantalla: “En cuanto a los medios de información digitales, a pesar del notable aumento en su número de lectores en detrimento de la prensa escrita, tampoco están muy claras aquí las ventajas ambientales de leer las noticias por internet frente a un periódico en papel. Según documenta Andrius Plepys, el impacto ambiental sería mayor en el medio digital una vez pasados 20 minutos y más amplificado aún si el lector o la lectora decidiese imprimir una o varias de esas noticias.” José Bellver (en la p. 11 del dossier) toma estos datos de A. Plepys, “The grey side of ICT”, Environmental impact assesment review núm. 22, 2002, pp. 509-523.

Otro ejemplo: “El físico Eric Williams, uno de los académicos que más contribuye hoy a desvelar esta cara oculta de las TIC, mostraba, en un estudio elaborado junto con Ruediger Kuehr para las Naciones Unidas, cómo la fabricación de productos electrónicos es altamente intensiva en el uso de recursos naturales, superando con creces a otros bienes de consumo. Según sus cálculos, la fabricación de un ordenador de sobremesa requiere al menos 240 kg de combustibles fósiles, 22 kg de productos químicos y 1,5 toneladas de agua. El peso en combustibles fósiles utilizados supera las cien veces el peso del propio ordenador, mientras que por ejemplo, para un coche o una nevera, la relación entre ambos pesos −de los combustibles fósiles usados en su fabricación y del producto en sí− es prácticamente de uno a uno” (p. 9; en este caso el estudio citado es R. Kuehr, y E. Williams, (eds.), Computers and the Environment. Understanding and Managing Their Impacts, Kluwer Academic Publishers, Dordrecht, 2003).


Blog de Jorge Riechmann: tratarde.org

domingo, 30 de octubre de 2016

¿Por qué puede no haber aumento en todos los cánceres de cerebro relacionados con el uso del teléfono móvil?


Por Devra Davis, Anthony B. Miller y L. Lloyd Morgan, blog.oup.com,
16 de de mayo de el año 2016

Gliobastoma (astrocytoma) WHO grade IV - MRI coronal
view, post contrast by Christaras A.  CC BY 2.5 via
Wikimedia Commons


El tipo de cáncer cerebral que ha aumentado en relación con el teléfono móvil es el glioblastoma. De hecho, los glioblastomas han aumentado, como ejemplifican quienes tienen entre 35 y 39 años de edad en los Estados Unidos, precisamente en aquellas partes del cerebro que absorben la mayor parte de la radiación de microondas emitida o recibida por los teléfonos.



¿Por qué puede no haber aumento en todos los cánceres de cerebro relacionados con el uso del teléfono móvil?

Varios artículos de opinión de amplia circulación afirman que, puesto que no hay un aumento detectable en todos los tipos de cánceres cerebrales en Australia en las últimas tres décadas, los teléfonos móviles no tienen ningún impacto en la enfermedad. Hay tres razones básicas por las que esta conclusión es errónea.

En primer lugar, el tipo de cáncer cerebral aumentado por los teléfonos celulares es el glioblastoma. Los glioblastomas, de hecho, están aumentando, como ejemplifican quienes tienen entre 35 y 39 años de edad en los Estados Unidos, precisamente en aquellas partes del cerebro que absorben la mayor parte de la radiación de microondas emitida o recibida por los teléfonos. Sin embargo, esta tendencia creciente en los glioblastomas de los lóbulos frontal y temporal y del cerebelo no es evidente cuando se consideran todos los cánceres de cerebro.

En segundo lugar, proporcionalmente pocos australianos o ciudadanos de otros países eran usuarios muy habituales de teléfonos móviles hace 30 años. En 1990, sólo uno de cada cien australianos tenía teléfono móviles y las llamadas eran cortas y relativamente costosas. El primer teléfono de ladrillo Motorola pesaba cerca de dos libras, medía casi un pie de altura, podía mantener alrededor de media hora de tiempo de conversación y costaba casi 4000 $ - alrededor de $ 9.600 en 2016. Los teléfonos móviles se han vuelto omnipresentes sólo en los últimos años teléfonos celulares vuelven omnipresentes siendo los usuarios más habituales relativamente jóvenes.

Por último, el retraso entre el momento en que se produce una exposición y la evidencia de cuando tiene lugar una enfermedad depende de dos factores: el número de personas que de hecho fueron expuestos y cómo amplia su exposición ha sido. Mientras que los teléfonos celulares han proliferado desde alrededor de la década de 1990, sólo últimamente se han convertido en un componente importante de la vida económica moderna.

Consideremos lo que sabemos que sucedió con el consumo de tabaco, de acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades. La tasa de tabaquismo alcanzó cerca del 70% en los hombres de Estados Unidos en la década de 1950, mientras que la tasa de cáncer de pulmón no picó hasta finales de la década de 1990. Por lo tanto, un retraso de casi cuatro décadas tuvo lugar entre una exposición que fue compartida por la mayoría de la población y un importante aumento de una enfermedad relacionada, como se documenta por la Sociedad Americana del Cáncer, a partir de datos del Departamento de Agricultura de los CDC y los Estados Unidos.

El vínculo entre los efectos cancerígenos del tabaco y el cáncer no surgió del estudio de las tendencias de población, sino por un estudio especial de los grupos de alto riesgo utilizando diseños de casos y controles de los casos seleccionados y comparando sus historias con los de personas similares, pero no fumaban y estudios de cohortes de grupos con historiales de fumar seguidos durante un máximo de 40 años, al igual que en la Sociedad Americana del cáncer y los estudios médicos británicos. El hecho de que las tendencias de poblacionales en Australia aún no muestren un aumento en el cáncer de cerebro no significa que no vaya a ser detectable en el futuro -tal vez pronto.

De hecho, varios estudios realizados en Australia y los Estados Unidos sí encuentran mayores tasas de gliomas en quienes han sido los principales usuarios de teléfonos móviles durante una década o más. Un documento de destacados neurocirujanos, Vini Khurana y suscolegas, examinaron los informes de los centros en Nueva Gales del Sur (NSW) y el Territorio de la Capital Australiana (ACT), con una población combinada de más de siete millones y reportó que en el período 2000-2008, hubo un aumento anual en los gliomas de 2,5% al ​​año, con un mayor aumento que se produjo en los últimos tres años del estudio.

Otro estudio realizado por Zada ​​y colegas en los EE.UU. encontraron aumentos significativos en gliomas en aquellas regiones del cerebro que se sabe que absorben la mayor parte de la radiación de microondas -el cerebelo y el lóbulos frontal y temporal. Paralelamente a este resultado, el Registro de Cáncer de California, que cubre 36 millones de personas, también reportó un aumento significativo del riesgo de gliomas en esas mismas regiones. Estudios recientes de China, así como los de la Directora  del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos, Nora Volkow, presentación de informes en la Revista de la American Medical Association han observado un aumento significativo de la actividad metabólica en estos mismos componentes del cerebro después de 50 minutos de exposición a la radiación del teléfono móvil.

Hace sólo una generación, los peligros de la radiación ionizante fueron reconocidos. Era común encontrar máquinas de rayos X libremente disponibles en tiendas de zapatos por lo que se podía ver cómo los nuevos zapatos encajaban en relación con los huesos del esqueleto de los pies. Los adolescentes eran tratados por la enfermedad del acné con radiación en sus caras, y aquellos tratados con rayos X para la tiña, más tarde incurrió en un aumento del cáncer de tiroides y de otros tipos. Las pruebas con rayos X en la pelvis de las mujeres embarazadas eran rutina hasta la década de 1970, cuando se establecieron los riesgos de leucemia en los niños que habían sido expuestos antes de nacer décadas antes. Hoy en día, quienes trabajaron durante años como radiógrafos o radiólogos han aumentado las tasas de varios tipos de cáncer. En cada uno de los casos anteriores, los riesgos no fueron reconocidos por los datos basados ​​en la población, sino por estudios especiales que compararon la información detallada sobre las exposiciones que tuvieron lugar en aquellos que padicieron las enfermedades en contraste con los que no.

Así, la falta de un aumento de todos los cánceres cerebrales en la población general de Australia o en cualquier otro país moderno es de esperar en vista de lo que se conoce acerca de este complejo de más de 100 enfermedades diferentes. Estos aumentos inexplicables en gliomas siguen siendo gravemente preocupante ya que este es el tipo de tumor que esperamos ver crecer si de hecho los teléfonos móviles y la radiación inalámbrica están jugando un papel importante.


Como expertos en salud pública que hemos documentado los peligros de fumar, tanto los activos como los pasivos, y damos seguimiento a la creciente literatura experimental y epidemiológica sobre los peligros de la radiación del teléfono móvil para la salud reproductiva y la del cerebro, somos conscientes de que la necesidad de precaución debe ejercerse juiciosamente. No hay duda de que el mundo digital ha transformado el comercio, la naturaleza del discurso científico y de la investigación, nuestra respuesta a las emergencias, y todas las formas de comunicación. La epidemia de cáncer de pulmón vinculado con fumar cuatro décadas antes proporciona lecciones que dan que pensar acerca de por qué debemos invertir en la reducción de la exposición a la radiación inalámbrica. Al igual que los equipos de diagnóstico por medio de radiación de hoy en día, los dispositivos inalámbricos transmisores de radiación pueden ser diseñado para que esa radiación sea tan baja como sea razonablemente posible (ALARA). A nuestro juicio considerado, teniendo en cuenta más de cien años de experiencia profesional en este campo, es de una importancia crítica para la salud pública que se haga todo lo posible ahora para reducir y controlar las exposiciones a estos dispositivos de transmisión inalámbrica, especialmente para bebés, niños pequeños.

Featured image credit: Cell phone by Matthew Kane. CC0 Public Domain via Unsplash.

Devra Davis, PhD, MPH is an award-winning writer and President of Environmental Health Trust. She is a Visiting Professor of Medicine at the Hadassah Medical Center and Ondokuz Mayis University Medical Center. She is also a member of the Founding Editorial Board of Oxford Bibliographies in Environmental Science.

Anthony B. Miller, MD, is Professor Emeritus of the Epidemiology Division, Office of Global Public Health Education & Training at the University of Toronto Dalla Lana School of Public Health.

L. Lloyd Morgan, BSEEis a Senior Research Fellow at the Environmental Health Trust.

FUENTE: Aquí

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Why There Can Be No Increase in All Brain Cancers Tied with Cell Phone Use

Gliobastoma (astrocytoma) WHO grade IV - MRI coronal
view, post contrast by Christaras A.  CC BY 2.5 via
Wikimedia Commons
The type of brain cancer increased by cell phones is glioblastomas. Glioblastomas are in fact increasing, as exemplified in those age 35-39 in the United States, in precisely those parts of the brain that absorb most of the microwave radiation emitted or received by phones. 
Why there can be no increase in all brain cancers tied with cell phone useby Devra Davis, Anthony B. Miller, and 
L. Lloyd Morgan, blog.oup.com, 
16 May 2016

Several widely circulated opinion pieces assert that because there is no detectable increase in all types of brain cancers in Australia in the past three decades, cell phones do not have any impact on the disease. There are three basic reasons why this conclusion is wrong.

First of all, the type of brain cancer increased by cell phones is glioblastomas. Glioblastomas are in fact increasing, as exemplified in those age 35-39 in the United States, in precisely those parts of the brain that absorb most of the microwave radiation emitted or received by phones. But this increased trend in glioblastomas of the frontal and temporal lobes and cerebellum is not evident when all brain cancers are considered.

Secondly, proportionally few Australians or others were heavy cell phone users 30 years ago. In 1990, just one out of every hundred Australians owned a cell phone and calls were short and relatively costly. The first Motorola brick phone weighed close to two pounds, stood about a foot tall, lasted about half an hour of talk time, and cost almost $4000 – about $9600 in 2016. Only in the last few years have cell phones become ubiquitous with the heaviest use occurring in relatively young users.

Finally, the lag between when an exposure takes place and evidence of a disease occurs depends on two factors: how many people were in fact exposed and how extensive their exposure has been. While cell phones have been around since the 1990s, they have only lately become an affordable major component of modern life.

Consider what we know happened with tobacco smoking, according to the US Centers for Disease Control. The rate of smoking reached close to 70% in US males in the late 1950s, while the rate of lung cancer did not peak until the late-1990s. Thus, a lag of nearly four decades took place between an exposure that was shared by most of the population and a major increase in a related disease, as documented by the American Cancer Society, using data from the CDC and US Department of Agriculture.

The link between the carcinogenic effects of tobacco and cancer did not come about from studying population trends, but by special study of high-risk groups using case-control designs of selected cases and comparing their histories with those of persons who were otherwise similar but did not smoke, and cohort studies of groups with identified smoking histories followed for up to 40 years, as in the American Cancer Society and British Doctors studies. The fact that population-based trends in Australia do not yet show an increase in brain cancer does not mean it will not be detectable in the future—perhaps soon.

In point of fact, several studies from Australia and the United States do find increased rates of gliomas in those who have been the heaviest users of cell phones for a decade or longer. A paper from noted neurosurgeons Vini Khurana and colleagues examined reports from centers in New South Wales (NSW) and the Australian Capital Territory (ACT), with a combined population of over seven million and reported that from 2000-2008, there was an annual increase in gliomas of 2.5% each year, with an even greater increase occurring in the last three years of the study.

Another study by Zada and collegues in the US found significant increases in gliomas in those regions of the brain that are known to absorb the most microwave radiation—the cerebellum and the frontal and temporal lobes. Paralleling this result, the California Cancer Registry, which covers 36 million people, also reported significantly increased risks of gliomas in those same regions. Recent studies from China as well as those from the US Director of the National Institute of Drug Abuse, Nora Volkow, reporting in the Journal of the American Medical Association have noted significantly increased metabolic activity in these same components of the brain after 50 minutes of exposure to cell phone radiation.

Only a generation ago, the hazards of ionising radiation were unrecognized. It was common to find X-ray machines freely available in shoe stores so that you could see how new shoes fit relative to the skeletal bones of your feet. Teens were treated for the disease of acne with radiation to their faces, and those treated with X-rays for ringworm, later incurred increased thyroid and other cancers. Pelvic X-rays of pregnant mothers were routine until the 1970s when leukemia risks were established in children who had been exposed prenatally decades earlier. Today, those who worked as radiographers and radiologists years ago have increased rates of a number of types of cancer. In every one of the preceding instances, the hazards were not recognized by population-based data, but by special studies that compared detailed information on exposures that took place in those with diseases in contrast to those without them.

Thus the lack of an increase in all brain cancers in the general population of Australia or any other modern country is to be expected in light of what is known about this complex of more than 100 different diseases. These unexplained increases in glioma remain gravely worrisome as this is the tumor type that we expect to see grow if indeed cell phones and wireless radiation are playing an important role.

As public health experts who have documented the dangers of smoking, both active and passive, and tracked the growing experimental and epidemiological literature on the dangers of cell phone radiation to reproductive and brain health, we appreciate that the need for precaution must be exercised judiciously. There is no question that the digital world has transformed commerce, the nature of scientific discourse and research, our response to emergencies, and all forms of communication. The epidemic of lung cancer tied with smoking four decades prior provides sobering lessons about why we should invest in reducing exposures to wireless radiation. Like diagnostic radiation equipment today, wireless radiation transmitting devices can be designed to be as low as reasonably achievable (ALARA). In our considered judgment, based on more than one hundred years of professional experience in this field, it is of critical public health importance that every effort be made now to reduce and control exposures to these wireless transmitting devices, especially to infants, toddlers, and young children.

Featured image credit: Cell phone by Matthew Kane. CC0 Public Domain via Unsplash.

Devra Davis, PhD, MPH is an award-winning writer and President of Environmental Health Trust. She is a Visiting Professor of Medicine at the Hadassah Medical Center and Ondokuz Mayis University Medical Center. She is also a member of the Founding Editorial Board of Oxford Bibliographies in Environmental Science.

Anthony B. Miller, MD, is Professor Emeritus of the Epidemiology Division, Office of Global Public Health Education & Training at the University of Toronto Dalla Lana School of Public Health.

L. Lloyd Morgan, BSEE, is a Senior Research Fellow at the Environmental Health Trust.